Otra navidad atípica // Another unusual Christmas

Desde niños nos vamos dejando envolver en la magia de la Navidad, la mejor temporada del año, al menos para mí, y sin darnos cuenta vamos idealizando nuestra Navidad perfecta.
Los niños viven estas fiestas desde otra perspectiva, desde la ilusión y la fantasía que nos hizo a muchos muy felices, aunque lamentablemente no es igual para todos.

Creo firmemente que, a medida que vamos creciendo, esa magia se va apagando poco a poco y cuando somos adultos, queremos de una u otra manera querer revivir esa Navidad que era perfecta, nuestras Navidades de infancia. Sin preocupaciones, sin responsabilidades ni cuentas por pagar, con todos nuestros seres queridos, en medio de algarabía, celebración, aguinaldos y comida deliciosa.
Por eso, de cierto modo, nuestras Navidades se van convirtiendo en Navidades atípicas, porque con cada año se hace más difícil conseguir todo lo que hacía que nuestras primeras Navidades fuesen perfectas y llenar todas las sillas que en algún momento fueron ocupadas por alguien muy especial en nuestro corazón.

En mi familia, lo más importante es compartir en unión y paz; no acostumbramos a hacer muchas cosas, ni solemos hacer grandes gastos, solo lo necesario para una rica cena en casa. A veces el plato tradicional de nuestro país, que es la hallaca con su respectiva ensalada de gallina, pernil y el tradicional pan de jamón, y a veces un buen pollo al horno o un pasticho (parecido a la lasaña) suena perfecto.
Pero no todos los años podemos estar presentes y esas son las Navidades que para mí son atípicas y con muy pocas luces encendidas. Este año mi hermana, quien es enfermera y tiene guardia durante las festividades, y yo seremos las hijas ausentes y, la verdad, me he sentido un poco triste y nostálgica por eso. Acostumbro a viajar una de las dos fechas especiales de la Navidad a casa de mis padres; este año, si tengo un poco de suerte y todo sale como espero, lo haré en enero, porque algunos imprevistos hicieron que esta fuese mi realidad este año.

Pasé la Nochebuena en mi casa, con la mejor compañía que Dios me regaló: mi amado hijo, mi esposo y parte de su familia, quien tampoco este año pudo estar completa, ya que mi cuñada, también enfermera, tenía guardia. Y el fin de año será igual. Pero a pesar de todo y gracias a la tecnología que acorta un poco la distancia, la pasé muy bien agradeciendo y haciendo todo lo que está en mis manos para que mi niño y mis sobrinos tengan la mejor Navidad de su vida.

Esto me hace recordar mi primera Navidad atípica, una noche larga y nada buena para mí, porque estaba en medio de 4 paredes y un televisor viejo; tenía 19 años, me había mudado a una residencia más céntrica, con una familia italiana que me alquiló un pequeño cuarto donde viví parte de mi carrera universitaria. Aunque mi papá cubría todos mis gastos, a veces me quedaba sin dinero a mitad de mes, entonces decidí comenzar a trabajar y una franquicia de comida muy conocida a nivel mundial, ya se imaginarán cuál, fue mi primera experiencia laboral.
Mi horario de trabajo comenzaba a las 5 de la tarde y en teoría finalizaba a las 10 pm, pero generalmente salía dos o tres horas después, ya que el verdadero trabajo comenzaba una vez el restaurante cerraba sus puertas. Me tocó trabajar el 24 de diciembre; la mayoría llegaría a tiempo a su casa, pero a mí me tocaba llegar a esa habitación llena de soledad, porque ni los dueños estaban en esa fecha.
El 25 tenía libre, pero no tenía con quién compartir ni nada que hacer, así que me fui a comprar comida rápida y dormí casi todo el día. El fin de año libre la noche del 31, así que sin pensarlo dos veces me fui a casa y con mucho sacrificio volví el primero al trabajo. Es ahí donde descubrí que de nada sirve tener estrenos, ni llenarse de compras, si no tienes con quién compartir. Días después renuncié a ese trabajo.

He perdido varios seres queridos en Navidad y eso hace que la nostalgia invada estas fechas. Sin embargo, disfruto mucho la temporada y mi hijo logró que volviera a sentir de cierta manera todo lo que viví de niña, así que estoy muy feliz y agradecida de poder escribir estas líneas y disfrutar una Navidad más en esta bella blockchain. Gracias por esta iniciativa; sé que ya es tarde, pero invito a @natica83, @emily22 y @leidimarc .

Feliz Navidad y próspero año nuevo para todos.


From childhood, we allow ourselves to be enveloped in the magic of Christmas, the best season of the year, at least for me, and without realizing it, we idealize our perfect Christmas.
Children experience these holidays from a different perspective, with the excitement and fantasy that made many of us very happy, although unfortunately it is not the same for everyone.

I firmly believe that as we grow up, that magic gradually fades away, and when we become adults, we want to somehow relive that perfect Christmas, our childhood Christmases. Without worries, without responsibilities or bills to pay, with all our loved ones, amid excitement, celebration, gifts, and delicious food.
That is why, in a way, our Christmases are becoming atypical, because with each passing year it becomes more difficult to achieve everything that made our first Christmases perfect and to fill all the chairs that were once occupied by someone very special in our hearts.

In my family, the most important thing is to share in unity and peace; we don't usually do many things, nor do we tend to spend a lot of money, just what is necessary for a delicious dinner at home. Sometimes our country's traditional dish, which is hallaca with its respective chicken salad, ham, and traditional ham bread, and sometimes a good baked chicken or pasticho (similar to lasagna) sounds perfect.
But we can't always be there, and those are the Christmases that are atypical for me, with very few lights on. This year, my sister, who is a nurse and is on call during the holidays, and I will be the absent daughters, and to be honest, I've felt a little sad and nostalgic about that. I usually travel to my parents' house on one of the two special Christmas dates; this year, if I'm lucky and everything goes as I hope, I'll do so in January, because some unforeseen events made this my reality this year.

I spent Christmas Eve at home, with the best company God gave me: my beloved son, my husband, and part of his family, which again this year was not complete, as my sister-in-law, also a nurse, was on call. And New Year's Eve will be the same. But despite everything, and thanks to technology that shortens the distance a little, I had a wonderful time giving thanks and doing everything in my power to ensure that my son and my nephews and nieces have the best Christmas of their lives.

This reminds me of my first atypical Christmas, a long and not-so-good night for me, because I was stuck between four walls and an old TV. I was 19 years old and had moved to a more central residence with an Italian family who rented me a small room where I lived for part of my university career. Although my dad covered all my expenses, I sometimes ran out of money halfway through the month, so I decided to start working, and a well-known global food franchise—you can guess which one—was my first work experience.
My work schedule started at 5 p.m. and theoretically ended at 10 p.m., but I usually left two or three hours later, as the real work began once the restaurant closed its doors. I had to work on December 24; most people would arrive home on time, but I had to go back to that lonely room, because even the owners were away on that date.
I had the 25th off, but I had no one to share it with and nothing to do, so I went out to buy fast food and slept most of the day. I had New Year's Eve off on the 31st, so without thinking twice, I went home and, with great sacrifice, returned to work on the first. That's when I discovered that there's no point in having new things or filling up on purchases if you have no one to share them with. A few days later, I quit that job.

I have lost several loved ones at Christmas, and that makes me feel nostalgic at this time of year. However, I really enjoy the season, and my son has managed to make me feel, in a way, everything I experienced as a child, so I am very happy and grateful to be able to write these lines and enjoy another Christmas on this beautiful blockchain. Thank you for this initiative; I know it's late, but I invite @natica83, @emily22, and @leidimarc.

Merry Christmas and a Happy New Year to everyone.

Until next time, a million blessings to your families.
Hasta la próxima, un millón de bendiciones a sus familias.
Fotografías:@doriangel
Edición: Canva(Recursós y Plantillas Gratis)
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Photographs:@doriangel
Editing: Canva(Free Resources and Templates)
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Me quedo con una frase tuya: no sirve de nada llenarse de compras si no tienes con quién compartir. Es una verdad simple, pero poderosa. Te mando un abrazo grande.
I'll take away one of your phrases: there's no point in filling your life with purchases if you have no one to share them with. It's a simple but powerful truth. Sending you a big hug.
Sí, en esos momentos es que te das cuenta de que lo material es insignificante y en esta época todo eso se convierte en una preocupación. Muchas gracias y feliz año nuevo
Es inevitable leer estas líneas y no ponerse triste, lamento mucho por todo lo que pasaste en tu época estudiantil, afortunadamente hoy en día tienes a tu hijo y que es el mejor regalo que puedes tener, amiga definitivamente lo más real que tenemos es adaptarnos al momento y aceptar lo que venga.
En mi caso no te niego que me da tristeza algunas cosas por las que paso, pero yo siempre agradezco por lo que tengo más que lo que no tengo, hace mucho tiempo dejo de importarme un estreno y a mis hijos tampoco les inculque lo de estrenar, si pueden se ponen algo nuevo, sino algo usado pero bonito y si puedo les compro lo que necesitan cuando tengo, pero no es prioridad, las cenas ya no son las mismas, pero siempre tratamos de mantener el plato navideño aunque falten por ejemplo las tradicionales uvas el 31.
Hay muchas personas que ese día lloran por la perdida de un ser querido o muchas tantas que no tienen en su mesa a quienes desea, así como hay otras que son invitadas a compartir y prefieren otros planes.
Definitivamente en esta vida hay de todo y muchas veces no podemos hacer nada para cambiarlas. Te deseo de todo corazón que puedas viajar a reunirte con tus padres. Feliz Navidad 2025 y próspero año 2026. Saludos y Bendiciones.
Muchas gracias, amiga, fue una época dura, pero tenía que vivirse para aprender muchas cosas. Espero estar pronto por esos lados y estar con ellos y que el niño disfrute a sus abuelos. Espero que la sigas pasando muy bien con tu familia y tengas un grandioso fin de año. Muchas bendiciones a ti y a tu bella familia.
Hay muchos que tienen de todo, menos lo más importante, no solo por navidad sino en toda su vida, así que aunque triste la historia que nos compartes, me alegra que hayas descubierto ese tesoro a una edad tan temprana.
Gracias por participar en nuestra iniciativa.
Sí, a veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos. Fue una gran experiencia; después de todo, fue un gusto compartirla en la iniciativa.
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Tantas cosas que uno quiere hacer y no se dan, los tiempos cambian, el momento, ojalá se pueda lograr todo lo que se desea, lo importante en la navidad es el compartir en familia y que todos estemos sanos.Algunos no estaran con nosotros, pero se llevan en el corazón.