Ants

Siempre me han fascinado las hormigas, su orden, su fortaleza, su sentido de grupo y el esfuerzo incansable de cada uno de los miembros por un bien común. Cada colonia está perfectamente organizada, hecha para hacer que su reina consiga realizar su cometido del modo más placentero posible.
Hoy he tenido la suerte de mirar de cerca el comportamiento de una colonia de hormigas que salían de unos de los agujeros del hormiguero y el trabajo de esos cientos de hormigas que iban entrando y saliendo sin descanso, sin pausa y con un objetivo realmente claro, totalmente interiorizado, trabajar por el bien de la colonia.
El camino lo tenían perfectamente marcado, un sendero hecho a base de pasar por él, de ir allanando el camino de limpiar los obstáculo y dejarlo perfecto para poder pasar por él sin tener que ir esquivando nada. De ahí a esos lugares que poco a poco iban encontrando las primeras rastreadoras, esas que buscan esa comida que poder llevar a los almacenes del hormiguero y que servirán de alimento para esos momentos cuando no haya nada que poder meter en esos almacenes y que sigan haciendo prospero a ese enorme grupo totalmente organizado.
La perfección hecha sociedad, donde cada uno tiene claro su cometido y el grupo siempre está por encima del individuo. Cuánto tendríamos que aprender de las hormigas...










