More random photos in Pinar del Río 🇨🇺 (Entry to #monomad Challenge)


Hello hiver!

The scenes play out like postcards moving across time in the city of Pinar del Río, where tobacco and dust still murmur on the streets.

A worn home has an old car parking out front. The afternoon sun shines on its black green paint as a soft breeze stirs the leaves of a nearby tree. Time's impact on the back wall tells forgotten tales: exposed brick sections, aged timber boards concealing what were once open windows to the bustling activity outside. With its sleek, rounded curves, the car seems set to launch and go about the city in quest of memories of the past.

An older Toyota Jeep is parked on a steep street full of puddles. The camera lingers on the front grille and hood; the paint has got dull and has a few rust spots in the cracks, and the logo is also partially gone. The windshield is dusty with some drops of rain; the drops are from an unexpected afternoon shower, reflected in the image below of the cloudy skies. Overall, the Jeep remains an emblem of sweaty determination, hard work, sturdy tires, dented bumpers, rural routes and uncharted roads.

In a mixed photo, a bright yellow, elegant old car with a German flag each tells a story about the worn city street that remains in monochrome.

Along the main street promenade, two giant, shiny boots rise from the ground, showing perfect detail in their stitching and leather texture. This metal sculpture, once a vigil for the passersby, is no more - it was destroyed by the last hurricane.

The amusement park, with its early morning calmness, is waiting for children and their laughter and noise. In the background school worshippers sit waiting for their entrance to mass at the Chapel of Charity.

Finally, a tender scene: a little girl trying to fan her doll, completely naked from the intense heat.

In this random series of photos, Pinar del Río reveals itself full of contrasts: old and new, everyday and unusual, human and magical. Each image is a window to nostalgia and life beating quietly and deeply on every corner of the city.

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Hola hiver!

Las escenas se despliegan como postales que viajan a través del tiempo en la ciudad de Pinar del Río, donde el tabaco y el polvo aún murmuran en las calles.

Una casa desgastada tiene un auto antiguo estacionado al frente. El sol de la tarde brilla sobre su pintura verde oscuro, mientras una suave brisa agita las hojas de un árbol cercano. El paso del tiempo en la pared trasera cuenta historias olvidadas: tramos de ladrillo expuesto, tablas de madera envejecidas que ocultan lo que una vez fueron ventanas abiertas al bullicio de afuera. Con sus curvas elegantes y redondeadas, el auto parece listo para arrancar y recorrer la ciudad en busca de recuerdos del pasado.

Un viejo Jeep Toyota está estacionado en una calle empinada llena de charcos. La cámara se detiene en la parrilla y el capó; la pintura está opaca con algunas manchas de óxido en las rendijas, y el logotipo también está parcialmente borrado. El parabrisas, polvoriento y salpicado por gotas de lluvia de una inesperada llovizna vespertina, refleja en la imagen el cielo nublado. En conjunto, el Jeep sigue siendo un emblema de arduo trabajo, determinación sudorosa, neumáticos firmes, parachoques abollados, rutas rurales y caminos sin trazar.

En una fotografía híbrida, un elegante auto antiguo de color amarillo brillante con una bandera alemana cuenta su propia historia sobre el fondo monocromático de una calle ya gastada de la ciudad.

A lo largo del paseo de la calle principal, dos botas gigantes y relucientes emergen del suelo, mostrando un detalle perfecto en sus costuras y en la textura del cuero. Aquella escultura de metal, que alguna vez sorprendió a los transeúntes, ya no existe: el último huracán la destruyó.

El parque de diversiones, en la calma de la mañana, espera a los niños con sus risas y alboroto. Al fondo, los feligreses aguardan su turno para entrar a misa en la Ermita de la Caridad.

Finalmente, una escena tierna: una niña tratando de abanicar a su muñeco, completamente desnudo por el intenso calor.

En esta serie aleatoria de fotografías, Pinar del Río se revela llena de contrastes: lo viejo y lo nuevo, lo cotidiano y lo insólito, lo humano y lo mágico. Cada imagen es una ventana a la nostalgia y a la vida que late, silenciosa y profunda, en cada esquina de la ciudad.

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RESOURCE / RECURSO

SOURCE / FUENTE

Edition / Edición:

Photoshop

Tex & Images / Texto e imágenes:

@r4f4

Camera / Cámara:

Nikon D5200

Lens(es) / Objetivo(ds):

Nikon AF-S DX 18-105mm f/3.5-5.6


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2 comments
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Muy buen trabajo , tus fotos hacen que la ciudad de Pinar Del Río lusca aún mas bonita.saludos.

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