[ENG-SPN] Where the Devil Wept for Almanzor / Donde el Diablo lloró por Almanzor
At times, history and legend conspire to conjure enigmatic figures upon the battlefield—figures that tip the fragile balance between victory and defeat, ultimately enriching the vibrant tapestry of cultural heritage we call Tradition. One of the most decisive battles for the consolidation of Christian Spain following the disastrous defeat at Alarcos was the Battle of Las Navas de Tolosa—also known, centuries before Tolkien depicted a similar event in his famous Lord of the Rings trilogy, as the Battle of the Three Kings. Fought in 1212 just beyond the famous Despeñaperros Pass, the story goes that a mysterious shepherd—identified by some sources as Saint Isidore the Laborer—guided the Christian armies along an unknown path. This gave them a strategic advantage, allowing them to defeat the mighty Almohad army of Caliph Muhammad al-Nasir.
Curiously, a similar event had occurred centuries earlier in this picturesque village in the Celtiberian region of Soria. Shortly after the terrors surrounding the apocalyptic arrival of the Year 1000 had passed, a great battle reportedly stained the soil red—giving rise to the name Campos Sangrientos (Bloody Fields). According to the bishop and chronicler Lucas de Tuy, the mysterious figure who appeared on this occasion was the Devil himself; he emerged amidst the heat of battle, inconsolable, to announce the defeat and death of the warlord Almanzor. Almanzor, who was terminally ill, had been returning with his army after concluding one of his many raids into the lands of La Rioja. The village is named Calatañazor, and the event took place in the year 1002. Since then, tradition has remembered it as the place where Almanzor "lost his drum" (tambor)—a corruption of the original term atambor or baraka, which actually signifies the loss of one's star or good fortune.
Calatañazor not only boasts a wealth of legends of every kind but also serves as a gateway to a fantastic, magical realm—a place where nature still harbors the last strongholds of a wondrous mythology. Here, one finds the enigmatic water maidens that once abounded near Spain’s rivers and springs, as well as the source of the Abión River—popularly known as the Ojo de la Fuentona—and the spectacular juniper forest located nearby. Add to this the fact that Calatañazor has lost none of its original medieval charm, and you have the perfect recipe for an ideal adventure—one where reality and legend combine to offer a truly magnificent experience.
En ocasiones, la Historia y la Leyenda se confabulan a la hora de presentar enigmáticas presencias en los campos de batalla que dirimen ese frágil equilibrio entre la victoria y la derrota para terminar engrosando las líneas más floridas de ese tesoro cultural, que, después de todo, podemos considerar que es la Tradición. Una de las batallas más determinantes para la consolidación de la España cristiana después de la terrible derrota de Alarcos, fue la batalla de las Navas de Tolosa, también conocida -siglos antes de que Tolkien representara algo parecido en su famosa trilogía de El Señor de los Anillos- como la batalla de los Tres Reyes. Acaecida en 1212, algunos kilómetros más allá del famoso puerto de Despeñaperros, se rumorea que un misterioso pastor, al que algunas fuentes identifican con San Isidro Labrador, guio a los ejércitos cristianos por una senda desconocida que les hizo tener una posición privilegiada y derrotar al poderoso ejército almohade del califa Muhammad Al Nasir.
Curiosamente, algo similar ocurrió siglos antes en este pintoresco pueblo de la Celtiberia soriana, cuando, apenas sobrepasados los terrores a la apocalíptica llegada del Año Mil, el relato cuenta que hubo una gran batalla que tiñó de sangre la tierra de unos campos que desde entonces comenzaron a denominarse Campos Sangrientos. El personaje misterioso en esta ocasión, según el obispo y cronista, Lucas de Tuy, se dice que fue el mismísimo Diablo, quien apareció en el fragor de la batalla para anunciar desconsolado la derrota y la muerte del caudillo Almanzor, que, mortalmente enfermo, regresaba con su ejército tras haber finalizado una de sus numerosas razias por tierras de La Rioja. El pueblo, se llama Calatañazor, el suceso ocurrió en el año 1002 y desde entonces, la tradición lo recuerda como el lugar donde Almanzor perdió el tambor, palabra deformada de la original atambor o baraka, que debería traducirse como pérdida de estrella o de buena suerte.
Calatañazor, que, además, no sólo cuenta con un grueso formidable de leyendas de todo tipo, sino que es también la puerta de entrada a un fantástico universo mágico, donde la naturaleza todavía continúa albergando los últimos bastiones de una fabulosa mitología, donde no faltan esas enigmáticas damas del agua que tanto proliferaron en el pasado alrededor de los ríos y las fuentes españolas, como son el lugar de nacimiento del río Abión, popularmente conocido como el Ojo de la Fuentona y el espectacular sabinar que se localiza en sus proximidades. Si a esto le añadimos que Calatañazor apenas ha perdido un ápice su primitivo encanto medieval, tenemos la excusa perfecta como para que un viaje se convierta en una idónea aventura, donde realidad y leyenda todavía nos pueden proporcionar una experiencia deliciosamente monumental.
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