[ENG-SPN] Excommunication and Witches: The Dark Legend of Moncayo / Excomunión y Brujas: La Leyenda Oscura del Moncayo
Today, excommunication may seem meaningless in a world that, due to various circumstances I certainly won't go into, is increasingly altering the concepts of conscience and morality. However, for the mindset of medieval society, it was undoubtedly a very serious matter, and the thought that, as a consequence, the soul was irrevocably left at the mercy of the Devil and, moreover, subject to the terrible punishments of Hell, as Dante so aptly described in his 'Divine Comedy' and as illustrated on the tympanums of many cathedrals, was chilling.
Witches, too, were the object of irrational fear at that time, not only in a terribly illiterate civil society, but also within those privileged places which, compared to the living conditions of the common people, we might suggest were monasteries—details more than enough to seduce, with the force of a magnet, the imagination of a sickly Gustavo Adolfo Bécquer, who also sought here in Trasmoz those lurid supernatural tales that would later become part of his mythical legends. For this reason, a life-size statue was erected in his honor at the foot of the half-ruined walls of a castle, which was said to have been built by the Devil in a single night.
Trasmoz, a picturesque village located near Moncayo and the Monastery of Santa María de Veruela, has also been dubbed the "village of witches." Incredibly, it was excommunicated during the Middle Ages, a penance that, incomprehensibly, remains in effect today. This is despite the fact that just a few meters below the castle and the melancholic figure of the genius of Spanish Romanticism, one can glimpse a small church of Romanesque origin, dedicated to a very popular figure in the area: the Virgin of the Orchard.
Puede que hoy en día, la excomulgación carezca de sentido en un mundo, que, por diversas circunstancias en las que desde luego no voy a entrar, está modificando cada día más los conceptos de conciencia y de moral, pero para la mentalidad de la sociedad medieval, no cabe duda que era un tema muy serio y helaba los corazones pensar, que, a consecuencia de ello, el alma quedaba irremediablemente a merced del Diablo y por añadidura, a los terribles castigos del Infierno, como bien describió Dante en su ‘Divina Comedia’ y como ilustran, también, los tímpanos de muchas catedrales.
También las brujas, en esa época, gozaban de un temor irracional, no sólo en una sociedad civil terriblemente analfabeta, sino también, en el interior de esos lugares de privilegio, que, en comparación con las condiciones de vida del pueblo, podríamos sugerir que eran los monasterios, detalles más que suficientes como para seducir, con la fuerza de un imán, la imaginación de un enfermizo Gustavo Adolfo Bécquer, que buscó también aquí, en Trasmoz, esas escabrosas historias sobrenaturales que posteriormente formarían parte de sus míticas leyendas y por ello, se le levantó una estatua, a tamaño natural, al pie de los semiderruidos muros de un castillo, del que se decía que fue levantado por el Diablo en una sola noche.
Y es que Trasmoz, pueblo pintoresco, situado en las proximidades del Moncayo y del monasterio de Santa María de Veruela, ha gozado, además, del calificativo de ‘pueblo de las brujas’ y aunque les parezca increíble, fue un pueblo excomulgado en la Edad Media, penitencia, que, incomprensiblemente, continúa vigente en la actualidad, a pesar de que a escasos metros por debajo del castillo y de la figura melancólica del genio del Romanticismo español, se vislumbre una pequeña iglesia, de orígenes románicos, consagrada a una figura muy popular en la zona: la Virgen de la Huerta.
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